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jueves, 31 de enero de 2008

Pensamientos de Teresa

                                                             Él agonizaba


amparado por los días ignorados de la vida,


disimulando el presagio sombrío de las tristezas,


meciéndose en la realidad de lo inmediato.


Yo lo miraba,


acallando el clamor del desorden,


enmudeciendo el arrebato de las lágrimas.


Me turbaba la ira


que sin pudor, calaba mis huesos


hasta la extenuación.


El mar, con la marea en desbandada


me insultaba dejándome a merced de la bruma,


impregnándome de hastío.


Aquel lugar atesoraba más tiempo que historia


asediado por espectros de esculturas ociosas,


saciadas de bacanales de belleza.


 


                                                             Él enmudeció


entre un sopor lejano de destinos sin luz.


Y tras él, todo aconteció con una prisa absurda


y quedó solo,


solo, junto a sus sabias elucidaciones.


Sentí orfandad.


El desdén embalsamado de la rutina


me entregó a delirios indescifrables.


Me confiné


en los frondosos bosques de la seducción,


embriagada por las evocaciones de su amor.


Mi alma palpitaba aletargada,


la ausencia se arrebujaba enojosa


entre las despedidas de los astros.


La legitimidad de cada sueño


por cobrar corporeidad,


era insaciable y codiciosa.


 


                                                              Él, el héroe, murió


era la muerte una obligación que le acechaba.


La había conjeturado lejana;


se presentó afectuosa y expedita.


Huí del espanto,


me abrigué entre los absurdos de los gozos más abruptos.


Las coincidencias: prodigios de osadías ajenas,


se proclamaban


en una cursiva de tintas emborronadas,


sobre pliegos de papel con olor a fatiga.


Las voces, espectrales, se confabularon.


Escucharlo en la memoria


era remontar la corriente en su peregrinar de albures,


arrebatando a la muerte sus hipócritas voluntades.


Ahora, se interrumpen los anhelos,


sin él las congojas se perfuman con soberbia,


y latiguea el estrépito de la barbarie,


en el puerto amarrada


junto a un velero inconsolable...


 


Presagios para una despedida


 


fotografía: niguez.com


 


 

jueves, 29 de noviembre de 2007

Cartas a Nacho

Atisbé tus desamparos en la lejanía de un instante


la lluvia anegó mis ojos,


la ternura se disimuló en un gesto.


Un pudor, exhausto, se reveló lúcido recitando:


"te envolvería en mi alma


si con ello pudiera evitar tus pesares


despojarte de tu vida,


como un ladrón, yo no quisiera".


 


Afiliado a perplejidades y coincidencias


te deslizarás tras el aire suave de la tarde,


declinando en mis territorios


los huecos de afonía que concede la duda.


Te abandonarás hacia la inmensidad de tu destino,


que no confluye con mis lunas.


Convengo en descifrar la inspiración de mis lágrimas...


Y sonrío.


 


Asentada tu muralla, y


libre ya de las enfermedades de los días,


incorpóreas, sutiles, impensadas, y


expectantes: se impondrán otras horas.


Tus alardes anhelosos de novicio


buscarán las furtivas esferas de los mares,


las ofrendas bulliciosas de la risa


y la algarabía de las miradas.


 


Seré una sombra hecha de palabras


amordazada o imprudente;


en el estrépito de tus cruzadas: yo estaré.


Me inventarás


en una ausencia de ecos y rumores


que aturdirán tus oídos.


Allí donde la imagen infaliblemente permanece


hallarás lo que creías perdido: yo estaré.


 


Yo estaré,


con los ojos inundados de alegría,


seré una vibrante primavera,


sin encadenar tus sueños con grilletes,


prestando tregua a tus quebrantos


sin acudir a las exequias de tus utopías.


 


Para que una elección de topacios


se alce entre tu vida y la mía.


 


El canto de un padre


fotografía: niguez.com


 

martes, 27 de noviembre de 2007

El plenilunio de las miradas

El deseo se refugió en nuestros ojos

invadiendo miradas de magia y sahumerio,

entonando salmos de viento,

alabando ecos de luna.

 


De los días hicimos reliquias de arena,


sin los abismos de las tinieblas,


amarrando promesas de calma sedienta.


No hubo epílogo.


 


Las brisas de horizontes azules


se saciaron de aguas oceánicas


de versos con huecos de amor


que exhalaban olores de distancia.


 


 Reliquias de arena


fotografía: niguez.com


 


 

martes, 13 de noviembre de 2007

Los amores góticos

 


Y cuando en los sueños te pierdo...


¿qué puedo hacer?


¿desplegarme por la Tierra y adentrarme en los mares


dejándome arrastrar hasta el firmamento?


¿escribir versos de amor olvidados?


¿caminar con ceniza y polvo en los zapatos?


0 ¿sorprender a Dios con mis preguntas?


 


Preguntas a Dios


 


 


fotografía: niguez.com


 

martes, 23 de octubre de 2007

El Galeón de los suspiros

 


Si de esta pasión no aprendemos: merecemos la derrota.


La rendición será la enseña de los poemas no escritos,


a pesar de las fantasías y de las lluvias sobre el mar.


Con grilletes, atadas nuestras manos,


evitando las uniones.


 


Si este frenesí lo forjamos decoroso: merecemos la derrota.


Bogando al son de la convivencia de aquellos que son libres,


de sus falsedades seremos cautivos.


A pesar de la misericordia de los dioses,


se oxidarán las argollas que nos encadenan.


 


Si este amor lo urdimos virtuoso: merecemos la derrota.


Esclavos de otras conciencias, de otras vidas prisioneros;


a pesar de los empeños el vasallaje aconsejará al ánimo,


las cadenas se alzarán en estandarte,


y no forjaremos los espejismos de los besos.


 


Si de este fervor no tejemos plenilunios: merecemos la derrota.


No acertaremos a sentir el viento en el velamen,


rehenes de nuestras incertidumbres


extraviaremos el delirio irremediable.


Y jamás conoceremos el sabor de la victoria.


 


Jarcias enamoradas


 


fotografía: niguez.com


 

jueves, 18 de octubre de 2007

El perfil de las sombras

 


En tu ausencia


me baño en aguas de silencio


y en ese fervor suave


de la espera;


me sumerjo


en los coros de la pleamar


e invoco plegarias


por volverte a ver.


 


Estremecimientos errantes


conjuran delirios con lo crédulo,


arrecifes celestiales


enamoran el roce


de los besos que no fueron,


de los besos que no son,


y el viento solfea proclamas


por volverte a ver.


 


Me rodean tus huellas


arrancando recuerdos mudos;


dudo entre amarte


y esa inapelable voluntad por impedirlo;


se revisten las ausencias


de esperas infinitas


y de sosiegos tenues


por volverte a ver.


 


Son las esperas de la vida:


misteriosas,


como la adivinación,


gozadoras,


como los paisajes,


hirientes,


como el dolor vagabundo


de ese volverte a ver.


 


Un sabor a rocas nos envuelve


que sólo los instantes comprenden;


tatuajes clandestinos se desgarran


vehementes y ajenos,


tirita mi corazón


con el fervor suave de la espera,


y de ese abandono solícito


por volverte a ver.


 


Encuentros


fotografía: niguez.com


 

martes, 9 de octubre de 2007

Apolo y Dafne

 


Soltamos amarras,


nos entregamos


a infalibles deleites: a los asombros.


Fondeamos bajo luces reclinadas


en las bahías de los agrados.


Rumbo al otro lado del mar


navegando por lapislázuli,


buscando besos


sin repatriación,


besos de luna.


 


Melodías antiguas


coreaban invisibles caracolas,


desnudando noches en las huellas de las olas.


Obstinados abrazos,


ahogaron los pensamientos de los ojos


entre mirada y mirada.


Derramadas en arco iris las tormentas,


silenciaron la severidad de las voces y,


nuestras manos juiciosas


se abrieron a las lluvias de los gozos.


 


En los arrecifes carmesíes


encallaron los navios cargados


de austeros deseos.


Zozobraron los miedos,


las lógicas y las excusas.


Y, fue entonces cuando


los atributos del amor


enlazaron nuestros cuerpos


en inacabables caricias


de viento y de sal.


 


Rumbo al horizonte


fotografía: niguez.com


 

jueves, 4 de octubre de 2007

El oráculo

 


Su voz era áspera y sedosa,


con tonalidades de apremio


que sonrojaban el alma.


Era una voz insistente,


como de incienso,


reposada en el abismo de los arcanos.


 


Su voz era el fuego


donde ardían los desalientos.


Era el precepto de lo justo


el edicto de lo bello.


El tañir de las campanas


del ánimo.


La ideología del verbo,


la placidez del discurso.


 


Su voz era el viento


de mis batallas.


La elegía del amor.


La aventura de lo irreal.


el reclamo de lo benévolo.


 


Era una voz clandestina y conversada;


de ella brotaban las sabias profecías de los naufragios,


los versos de los desiertos,


los salmos y las plegarias


de las catedrales y de las mezquitas,


los cantos y los silencios


de los presos y de sus carceleros.


Era la voz de las calles y de las esquinas,


de los bohemios y de los burgueses.


Su voz era el elogio de la vida y,


la vaguedad de la muerte.


 


Pentagramas para Dios


fotografía: niguez.com


 

martes, 2 de octubre de 2007

El canto de las ausencias

 


Me faltas tú, la noche y su ofrecimiento,

sin ti el alma toda me sobra.

Un lamento solitario se esconde,

sin ti el viento sopla taciturno.

 


Me faltas tú, el día y sus esperanzas,


sin ti la vida toda me sobra.


Un llanto de dentelladas abatidas agoniza,


sin ti el mar furioso enloquece.


 


Me faltas tu, el sol y su áureo sosiego,


sin ti la risa toda me sobra.


Un suspiro de amargura desarraiga las lujurias,


sin ti los acantilados se desprenden.


 


Me faltas tú, las olas y su suplicante regreso,


sin ti la belleza toda me sobra.


Un sollozo de bálsamos impudentes acontece,


sin ti la bruma asedia el paisaje.


 


Me faltas tú, la lluvia y sus versos de estío,


sin ti la piel toda me sobra.


Un gemido de ruindades me amenaza,


sin ti las tempestades sitian mi vida.


 


Caminos sin huellas


fotografía: niguez.com


 


 

jueves, 20 de septiembre de 2007

Los Atlantes

 


Pesadamente y maniatados


sostenéis la Tierra desde todos los tiempos;


cincelados en piedra con una pátina


consternada, enmohecida y distante,


barruntáis el delirio de los dioses.


 


Nadie os encomienda el alma, sin embargo.


 


Vosotros: Atlantes, con vuestos músculos pétreos,


con vuestra espalda de esfuerzo,


con vuestras manos de prédica,


componéis las mareas,


los terremotos y los tifones del mundo.


 


 


Nadie os encomienda el alma, sin embargo.


 


¿Quién os mandó tan despiadado trabajo?


¿Por qué vuestro destino es estático y redondo?


¿Dónde dejasteis los caminos de la Vía Láctea?


¿Aplazáis las impaciencias por conocer otros elípticos rumbos?


¿Acaso vivís de extravío y silencio?


 


Declamad a los hombres vuestra jerga de fatiga


y proseguid velando el giro de la Tierra.


 


Los AtlantesEl peso de la eternidad


 


fotografía: juanahernandezconesa.com


 

martes, 11 de septiembre de 2007

Los asombros de la noche

 


Abrigando tibiezas y razones hemos roto los sueños de


los vientos.


 


                                                            Hemos roto los besos


          se han quebrado las voces y han brotado tertulias de


arrecifes junto a las noches marinas.


 


                                                             Hemos roto los besos


          y un murmullo de olvido se ha enredado entre tu tiempo


y mis olas.


 


                                                            Hemos roto los besos


          y un eterno destierro, que abomina misterio, nos ha


legado una sombra sin astros.


 


Viento invisible


fotografía: niguez.com


 

martes, 4 de septiembre de 2007

Los secretos del mar

Mar de tantos versos,

de tantos lienzos

de tantas eternidades...

¿Dónde está tu verdad?

Eres como un dios que cierra los ojos.

Reposo

fotografía: niguez.com

viernes, 31 de agosto de 2007

Niké

                                   Echarte de menos

es la senda de mi destierro, de mi soledad; eres la musa inspiradora

de mis pentagramas de réquiem.

 


Sé que no estarás en el amanecer de mis sueños ni en la

penumbra de mis tristezas; sé que no estarás en el funeral de

mis olvidos.

 


                                                            Echarte de menos

es la lógica precisa por haberte amado.

 


                                                             Echarte de menos

porque sé que ya no estás.

Los cielos del mundo

fotografía: niguez.com

Los arrecifes de la vida

Se ha hundido el mar

gris de dunas las olas regresan y los abrazos del sur: impíos se someten,

como tu muerte.

                                                             Se ha hundido el mar

en una eternidad de instantes, sortilegios, nudos y escotillas,

como tu muerte.

                                                            Se ha hundido el mar

pero tú, el arrecife coralino, eres a mi olvido inexpugnable

a pesar de tu muerte.

Pretéritos

fotografía: niguez.com

viernes, 24 de agosto de 2007

Caricias marinas

Hemos creado


siluetas de amantes


besos de nácar, caricias de sal.


 


Hemos creado


el recuerdo para olvidarnos


y la nostalgia para llorar.


 


Hemos creado


el imposible, para engañar al invierno


y la razón para pensar la tristeza.


Amarradas entre azules


fotografía: niguez.com

jueves, 23 de agosto de 2007

El naufragio de las palabras

Ay, si tú estuvieras


un instante bastaría


para que el mar


llorara.


 


Las palabras de mis silencios


retozarían ensordecedoras


entre olas y vientos,


el letargo de mi triste voz


se volvería canto de pesñascos, y


mis versos de amor no morirían,


si tú estuvieras…


 


Ay, si tú estuvieras


un instante bastaría


para que las islas,


suspiraran.


 


En un bergantín


derrotado por los cielos,


solas, remotas y ocultas


dormitan nuestras palabras


ahogadas en las profundidades


de los naufragios, pero


si tú estuvieras…


 


Ay, si tú estivieras


un instante bastaría


para que las mareas se


amaran.


El naufragio de las palabras

Brumas de instantes

fotografía: niguez.com