Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.
Jaime Gil de Biedma
A veces vuelvo el rostro hacia ti y
te veo trenzando encuentros a la luz de las
estrellas.
Amarrado al destino de las oscuridades marinas,
te afligen los cantos de sirena como a los poetas
la proa de un verso.
Y recorres de memoria la ira, la alegría y la
muerte. Todo está dicho. Esperas que sople el
viento. Me gustan tus esperas.
Y mis preguntas te asaltan, porque sabes que son
la inmensidad de mis espantos.
Y las cantas para que no llore.
A veces vuelvo el rostro hacia ti y
te veo olvidando. Me gusta como olvidas.
En silencios largos como tus besos.
Y me miras con palabras que no entiendo
porque son las palabras de tu tristeza.
Y tengo miedo.
Y me abrazas con tus sueños
alejando a los fantasmas de mis noches,
recogiendo las voces más hermosas
para llenar mis oídos de juegos.

fotografía: niguez.com