Con el orden de cada día
no hay peligros de rebeldía
no hay azares prohibidos,
/no hay desánimos.
Se establece por decreto la alegría
nos reímos al son de los necios
y nos confundimos entre acordes
/de monotonía.
Se inaugura la victoria de lo obtuso
nos procuramos alabanzas
y algarabías entre los escombros
/y los abusos.
Con el orden de cada día
no hay peligos de rebeldía
no hay azares prohibidos,
/no hay desánimos
Establecido el precepto
obedientes, vamos muriendo
sin saber quiénes somos y
sin miramientos.