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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Risa de uvas

Lo que eres me distrae de lo que dices


Pedro Salinas


 


He regresado de ti


y vuelvo a ti


               en bandadas de sueños.


 


Enlazando besos a las nubes


derramando infinitos


               vamos lloviéndonos.


 


Enhebrando huracanes


a las noches sin papel


               recitando te quieros.


 


Haz de mis días tormentas de besos


enloquece mi tiempo con tu


               risa de uvas y tus ojos de viento.


 


Hilo a hilo tejeremos delirios de versos


y nostalgias de lunas


               para seguir lloviéndonos.


 


Mirando


 


fotografía: niguez.com


 

jueves, 22 de noviembre de 2007

Encuentros

Los ojos me dolían de esperar.


Pasaste.


Jaime Gil de Biedma


A veces vuelvo el rostro hacia ti y


te veo trenzando encuentros a la luz de las


estrellas.


 


Amarrado al destino de las oscuridades marinas,


te afligen los cantos de sirena como a los poetas


la proa de un verso.


 


Y recorres de memoria la ira, la alegría y la


muerte. Todo está dicho. Esperas que sople el


viento. Me gustan tus esperas.


 


Y mis preguntas te asaltan, porque sabes que son


la inmensidad de mis espantos.


Y las cantas para que no llore.


 


A veces vuelvo el rostro hacia ti y


te veo olvidando. Me gusta como olvidas.


En silencios largos como tus besos.


 


Y me miras con palabras que no entiendo


porque son las palabras de tu tristeza.


Y tengo miedo.


 


Y me abrazas con tus sueños


alejando a los fantasmas de mis noches,


recogiendo las voces más hermosas


para llenar mis oídos de juegos.


 


Pensando eternidades


 


fotografía: niguez.com


 

jueves, 15 de noviembre de 2007

Canto a dos voces


si te quiero es porque sos


mi amor mi cómplice y todo


y en la calle codo a codo


somos mucho más que dos



Mario Benedetti


 



          Cuando me besas, nos visita esa luz preñada de


universo y respiramos el perfumen del cielo.


Lanzamos redes a los días


          y sueños a los vientos.


 


          Cuando me besas, la luna se asoma a su atalaya de


jaspe y canta músicas fugitivas.


Libres se rescatan nuestras soledades


          porque no somos uno.


 


          Mi amor, tú sabes que somos dos


          cuando me alcanzas con tus manos de fuego.


 


          Tu soledad se adentra en la mía


          para desenredar la vida.


 


          Y amarrando encuentros


          cabalgamos en olas de mares infinitos.


 


          Cuando me besas, anuncia la mañana su ocioso regreso


proclamando descuidos.


          Impacientes se desanudan nuestras soledades


                    porque no somos uno.


 


Complicidad


 


fotografía: níguez.com



 

jueves, 8 de noviembre de 2007

A Galileo Galilei

In memoriam

A todos los hombres que se adelantaron a su tiempo.


 


          Copernicano dios de las estrellas


deja que llore tu desgracia.


          De rodillas, abjurando de la Tierra


el movimiento y su fatiga.


          Cómo de tanta ceguera consolarte


cómo redimir tanta soberbia.


          Déjame acompañarte en tu infortunio


toma mis ojos


 


                         y engrendra de nuevo la luz.


 


          Copernicano dios de las estrellas


deja que llore tu desgracia.


          De rodillas, abjurando del Universo


su inmensidad, del Sol su majestad.


          Cómo acallar tanta ignorancia


cómo liberarte de las sombras.


          Deja que me una a tu calvario


toma mi rebeldía y grita con tu voz oceánica:


 


                         ¡y sin embargo, se mueve!


 


Harmonicus


fotografía: niguez.com


 


Galileo Galilei


 

jueves, 25 de octubre de 2007

La Noche Estrellada de Van Gogh

Yo me celebro y yo me canto,


Walt Whitman


 


Pinta el loco colores de luna,


pinceladas de aire y trazos de niño.


Y me envuelve en su galaxia,


donde todo es infinito, serpenteante y mudo.


 


El loco, no atiende al espejismo de los ojos,


hace posible lo irreal.


Y me traslada con su mirada de azules y amarillos,


a otra nebulosa, a otra noche, a otra tierra.


 


El loco, cubre la piel, una y otra vez,


para que me roce las mejillas al mirarla.


Y de juguete parece el pueblo azul,


pintado bajo la noche rota y encrespada.


 


Llora el loco en las cárceles de la voluntad,


lágrimas aciagas. Impresiones talladas.


Y el lienzo se mezcla en desvarío


con la virtud del delirio


               para crear los agujeros negros


                                       de su Noche Estrellada.


 


Entre tanto, pinta el loco la verdad


                                distraída por el alma.


 


Amarillo buscando un cielo


 


fotografía: niguez.com


 


Van Gogh


La obra: Noche Estrellada


 


 

jueves, 11 de octubre de 2007

Los desastres de la guerra

Pido la paz y la palabra


Blas de Otero 


 


Invade las puertas de la vida,


          rompre la inocencia de la noche.


                    Hace de la ignorancia un credo


                              y a quemarropa mata a enemigos invisibles.


 


En el taller de Goya ya no hay tapices,


          ni cuadros de corte, ni amantes.


                    Todo es negro y fuerte,


                              sucio y sordo como la barbarie.


 


Hay dolor en España.


          un dolor incapaz y rabioso.


                    Un dolor de cuchillo y bayoneta


                              de profanaciones y de sangre.


 


Declara el pintor sus horrores


          ante las bastardas luchas de los hombres.


                   No encuentra la quietud porque ya sabe


                              que no por haber vencido se ha ganado.


 


La tragedia afrenta a la conciencia


          en escaramuzas analfabetas.


                    Los campos yermos hacen


                              del hambre su aliada sediciosa.


 


Desnudos de juicio,


          los instintos se apoderan de la venganza.


                    La realidad produce monstruos


                              que no son sueños de razón.


 


El pintor los graba en aguafuertes


          con la esperanza de construir otra España.


                    Para que no puedan olvidar


                              los hombres todos.


 


El Rey deseado, el Séptimo de los Borbones,


          castiga y olvida con vehemencia.


                    La soberbia lo inviste


                              de un corazón de piedra.


 


Habrá más guerras.


          Y con sus delirios, solo y desahuciado


                    va el pintor a morir en otra tierra


                              a conquistar la cima de otra aurora.


 


 


Miedo


 


fotografía: niguez.com


Francisco de Goya


Los desastres de la guerra


 


 

martes, 25 de septiembre de 2007

Boceto para las flores del mal

 


Se esmera el tiempo

          sobre los lienzos,

                    obras sinceras que no perfectas,

                              sinceras como protestas.

 


Manet, incomprendido


muestra y contempla


la tolerancia del color


como un amante insomne.


 


Manchas embrolladas


          que en la distancia


                    obran el milagro


                              de lograr vida.


 


Mirar un cuadro


es ahora un dolor vano,


un imprevisto que busca


cómplices en el mundo.


 


Baudelaire, esperaba


          un viento huracanado


                    que mezclara en nuestros ojos


                              la marchita esperanza de las formas.


 


Colores prestados


fotografía: niguez.com


Édouard Manet


Les Fleurs du mal (Las flores del mal) poemario de Charles Baudelaire


 


 

jueves, 13 de septiembre de 2007

Trótula

A todas las mujeres que hicieron del tiempo una verdad.


 


          He aquí un lugar de sombras


un ámbito para las mujeres prohibido.


Un dictamen resignado


un saber a la vida negado.


 


          He aquí la Escuela de Salerno


el coraje de Trótula.


Las sabias mujeres


aciertos de una época desposeída.


 


          He aquí una isla en medio de la Tierra


una aventura no presagiada.


Cincelando mañanas de lluvia


en pretéritos de noches gélidas.


 


          He aquí un reino entre tinieblas


mujeres que rasgaron sedas ignorantes.


Componiendo asombros


entre los hombres de Ciencia.


 


 


Cincelando ideas


 


fotografía: niguez.com


Trótula de Salerno


 


 

viernes, 7 de septiembre de 2007

El Ángelus de Millet

 


Rezan los campesinos,

se detiene el tiempo,

               la sumisión, el vasallaje.

                              Rezan, y en sus conciencias

                                        se amontonan el sudor y el pan.

 


Los gritos están adentro


la ira se desvanece.


Es un instante: cuando el sol cruza la cima del horizonte.


               La esperanza no los mata,


                              rezan y miran a la tierra.


 


En la tierra está la vida y la muerte


como una coincidencia solemne.


               Allí está la verdad que callan,


                              la que les prohíben, la verdad que los hiere.


                                        Rezan y suplican, siempre suplican.


 


Sólo ellos hacen que se detenga el tiempo


con sus dignas invocaciones,


               con sus silenciosas plegarias.


                              ¡Oh Dios! ¿qué rezan los campesinos para


                                        detener el tiempo?


 


El pan en estado puro


fotografía: niguez.com


la obra: "El Ángelus de Millet"


 

domingo, 2 de septiembre de 2007

Amarte en la laguna Estigia

Muero de amor y tengo frío. ¡Oh Caronte!

Acariciando la dicha entre sus manos:

he muerto, de amor he muerto.

Amándola condené mi alma y

el destino hacia el Hades, me reclama.

 


Boga lento, ¡Oh Caronte!


déjame recordarla entre la bruma de la Estigia.


 


Muero de amor y tengo frío. ¡Oh Caronte!


Volvería a morir y a condenarme


desnudo de sacramentos,


son tantas las almas que en esta laguna penan,


son tantos los amantes y sus nombres.


 


Boga lento. ¡Oh Caronte!


déjame recordarla entre la bruma de la Estigia.


 


Muero de amor y tengo frío. ¡Oh Caronte!


A sus besos volvería a pesar de la muerte y sus tinieblas,


morir es tan sólo cerrar los ojos y no verla,


no sentir sus delicados pensamientos es morir.


 


Boga lento, ¡Oh Caronte!


déjame recordarla entre la bruma de la Estigia


Dioses sin piedad


fotografía: niguez.com


 

sábado, 1 de septiembre de 2007

Hombre enamorado

 No es tarde. Nunca es tarde.


Para morir basta un ruidillo.


El de otro corazón al callarse


Vicente Aleixandre


 


          No te ocultes tras las dudas de la luna


deja que contemple el amor fuera del tiempo.


 


          Sé que todos los crepúsculos están en ti


dame tus manos y aprieta tu voz junto a mi vida.


 


          Estás en mí como una húmeda certeza


ternura de flores que amanecen cuando te amo.


 


          En la noche junto al cielo te abrazo


y la eternidad se estremece pensando.


 


          ¿Qué piensa la eternidad?


ebría de infinitos se deja caer sobre nuestra piel.


 


          Inclina la cabeza hacia mi hombro, ¡oh mujer!


el horizonte sin ti pierde su nombre.


 


          En ti delira la ternura beso a beso


y las huellas de tus silencios, sutiles, me habitan.


 


          Voy de tu risa a mis vacíos. Todo lo vences, ¡oh mujer!


todo lo vences, cuando me invaden tus ojos de miradas.


 


          Deja que contemple el amor fuera del tiempo


no te ocultes tras las dudas de la luna.


 


Fuegos para una sinfonÃa


fotografía: niguez.com


 

miércoles, 29 de agosto de 2007

Pretextos

Del vientre de la lluvia


el alba compuso su canto


en papel mojado.


 


Un canto de arco iris


que desentonamos


de charco en charco.


 


Del corazón del horizonte


los mares su himno entretejieron


con aleluyas azules.


 


Aleluyas azules


coreadas en papel mojado


cada tarde que desentonamos


con pretextos para no amarnos.


 


Almas entre cristal




fotografía: niguez.com

Eclipses

Desde el vértigo de tus horizontes

y las impaciencias de mis mares,

en los aledaños de tus miradas

y en los suburbios de mis silencios.

                                        Allí te amo.

Desde las calles sin nombre y

entre el gentío del no sé a donde,

en los letreros luminosos

en los discursos del consumo

y en las grietas del desprecio.

                                        Allí te pierdo.

Te pierdo en las esquinas

de la indiferencia,

en los monólogos de la pedantería

en los cataclismos del odio

y en las sorderas de la miseria.

                                        Sí, allí te pierdo.

Y deseo encontrarte en una tarde tibia

presagiada por el mediodía

persiguiendo voces y sueños

entre los arrabales de un te quiero.

                                        Porque allí te amo.

Los espejos del cielo

fotografía: niguez.com

martes, 28 de agosto de 2007

Punto y aparte

Pensarte


es tejer los días con una ortografía de puño y letra


es saber que la vida escribe acerca de mí


y me obsequia con un


punto y aparte.


 


Fábula en azul y blanco


 


 


 


 


 


 


 


 


 


fotografía: niguez.com

sábado, 25 de agosto de 2007

Almanaque

Sucedo a destiempo

               en un tiempo

                              caído del tiempo.

                             

                              Sucedo entre horas.

Sucedo sin precisiones

               sin aclaraciones

                              sin invocaciones.

                              Sucedo entre conjeturas.

Sucedo disertando

               acerca de los posibles

                              de los imposibles

                                        de los invisibles.

                              Sucedo entre abreviaturas.

               Sucedo aman

                                   do

                                   abrazan

                                   do

                                   besan

                                   do

                                   acarian

                                   do

                              La vida, sin embargo,

               la vivo como todos:

                                       en los idearios

                                       en los abecedarios y

                    en los calendarios.

Poseidón en guerra

fotografía: Juana Hernández Conesa

jueves, 23 de agosto de 2007

El último invierno

A José María Flores Pilarte, más allá del infinito


 


Recuerdo el último invierno


la muerte te ganaba la partida con su astucia de vieja


acostumbrada.


Eras la espada que hería el aire con destellos de agonía


presentida.


 


¿Cómo no recordar tu fatiga de guerrero


buscando a tientas el campo de batalla?


 


Recuerdo el último invierno


tu caminar errante, tus pensamientos sabios, tu taller de


orfebre, tu afonía desafiante.


Eras el Che Guevara sin noticias del Cristo de Mantengna.


 


¿Cómo no recordar el rumor de los cañones


dispuestos desde las alturas de tu alma?


 


Recuerdo el último invierno


tu mirada de lluvia, tus anhelos azarosos, tus teselas luminosas,


tus manos de tierra.


Eras la deshora que apuraba el último sorbo codiciosa.


 


¿Cómo no recordar la estrategia de un


soldado esperando matar a la muerte?


 


La esperanza de la noche


fotografía: niguez.com